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La controvertida factura electrónica española

Factura electronica

Han convertido una posible innovación en una pesadilla para las empresas

Anteriormente, si tení­as que facturar a un organismo público español, era tan simple como crearla en tu programa de gestión, imprimirla y enviarla por correo a la dirección del susodicho organismo. Pero actualmente, con la nueva ley, si la factura excede de los 5000 euros se debe emitir por facturación electrónica. El problema es que cada ayuntamiento, cada diputación, cada administración provincial, autonámica o estatal puede utilizar una forma distinta de entrega de dicha factura. Por ejemplo puede ser distinto el modelo para el Ayuntamiento de Zaragoza, la Diputación Provincial de Zaragoza o la Diputación General de Aragón.

A partir del 15 de enero de 2015, se ha establecido por la Ley del 27 de diciembre de 2013 del Gobierno de España, que todas las facturas emitidas que tengan como destinatario una administración u organismo público deberán presentarse mediante un archivo en formato electrónico, y por tanto, se suprime su presentación en papel.Únicamente las facturas por importe inferior a 5.000 euros podrán estar excluidas de esta obligatoriedad, salvo que en el contrato de adjudicación se establezcan importes menores.

Los archivos que contienen las facturas no podrán remitirse por correo tradicional o electrónico sino que se deberán presentar a los denominados Puntos Generales de Entradas de Facturas electrónicas utilizando programas informáticos específicos.

El Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas ha creado un Punto General de Entrada de Facturas electrónicas, que ha denominado FACe, para que sea utilizado por todos los organismos del  Estado, y que además pueda ser usado también por todos los organismos públicos que voluntariamente se adhieran al mismo.

El problema es que la normativa establece así­ que tanto las Comunidades autónomas, como las Diputaciones o Ayuntamientos podrán tener su propio Punto General de Entrada de Facturas electrónicas independiente de FACe, y aquí­ es donde se origina el problema para las empresas.

Algunas Comunidades Autónomas, muy suyas ellas, han puesto en marcha sus propios Puntos de Entrada de Facturas electrónicas cuyo objetivo final es el mismo que FACe, pero que emplean una operatoria distinta.

Al igual que tenemos 17 modelos distintos de educación en España, ahora las empresas deberán tener en su departamento de administración, para tropecientos programas distintos de facturación electrónica, uno por cada Administración u organismo para el que tenga que facturar.

Se ha previsto como un primer paso la facturación electrónica con las administraciones públicas antes de pasar al siguiente paso, que será regularización de la facturación electrónica entre empresas y que va a ser muy complicado al no haber normalizado desde un principio el modelo de factura electrónica y comunicación entre las entidades.

Solo la pertenencia a la Unión Europea puede ayudarnos a normalizar nuestro sistema tribal, que no autonómico, y poner sentido común a semejante caos.

La Unión Europea tiene en marcha una iniciativa que para finales de 2017 definirá la norma que obligará a todos los estados miembros a usar el mismo formato del archivo a intercambiar y también la misma forma de comunicación.

Finalmente las empresas podrán intercambiar las facturas electrónicas dentro del espacio europeo usando los mismos procesos y formatos, pero mientras tanto debiera prevalecer el sentido común y desde el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas deberí­a imponerse un método adecuado para presentar facturas electrónicas sin penalizar a las empresas durante los próximos años.

Más información:
Portal de la factura electrónica del Gobierno de España (http://www.facturae.gob.es/Paginas/Index.aspx)

Escrito por Carlos Seco el 20-02-2015
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